Hay gente que parece que sólo quiere espetarnos a todos, sin distinción, un: ¡Yo estuve allí y sólo quiero que lo sepas!
(Qué triste y cuánto abunda…)
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| Imagen tomada de cinismoilustrado |
Javier Pérez
“Si es verdad que los gatos y los perros no ven los colores, ¿qué es lo que se pierden? De una cosa podemos estar seguros: la ausencia del color debe privarles de una dimensión de discriminación de las más eficaces. Será mucho más fácil distinguir y atrapar una pelota que ruede sobre el césped si se la identifica no sólo por su movimiento, forma, textura, y quizá luminosidad, sino también por el color rojo intenso que la distingue de la hierba verde. Además de esto, es posible que los animales dotados de visión cromática respondan a esa cualidad poderosamente vivificadora que para nosotros distingue un mundo coloreado de otro monocromo.”Rudolf Arnheim: Arte y percepción visual, fragmento escogido.
"...Nunca vemos más allá de nuestras certezas y, lo que es más grave todavía, hemos renunciado a conocer a la gente, nos limitamos a conocernos a nosotros mismos sin reconocernos en esos espejos permanentes. Si nos diéramos cuenta, si tomáramos consciencia del hecho de que no hacemos sino mirarnos a nosotros mismos en el otro, que estamos solos en el desierto, enloqueceríamos..."Muriel Barbery: La elegancia del erizo, fragmento escogido
-Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro; por consiguiente...(...) A veces Garcín estaba más triste que de costumbre.
-Sí, dentro de la jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul que quiere su libertad..."Rubén Darío
Yo escribí:
A través de estas joyas azules puedo ver una piscina redonda, como en los cantos de Ossián.
El azul, cuando se apaga, se vuelve taciturno y nostálgico. Es un blues que suena en mitad de la noche. El azul melancólico podría ser el color de los románticos que se dejan arrastrar por un sentimiento trágico ante la visión de un amor inalcanzable, pero yo creo que la melancolía se acerca más al naranja, porque un paisaje sosegado de otoño refleja de un modo más sutil la tristeza resignada y atávica del hombre. Lars von Trier retrata su particular Melancholia en azul. Un azul luminoso que sigue siendo igual de bello, a la vez que inquietante y destructor...