"A finales de 1876, el profesor Franz Boll (1849-1879) descubrió que la capa externa de la retina posee un color púrpura. Halló que esta superficie se blanqueaba al ser expuesta a la luz, pero retomaba su color original en la oscuridad. Este color púrpura, que Boll llamó sehpurpur (púrpura del ojo), desaperece inmediatamente después de la muerte"
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lunes, 22 de diciembre de 2014
1999
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jueves, 6 de noviembre de 2014
Pena de ouïe
Pena Louïe, (paso pena de louïe...). ¿Sabes, Louïe? te echo de menos, Louïe. Un vacío aquí y otro allí, palabras, paseos sin ti... Pasará, (aunque quede aún tanto aquí).
Y si vuelve a amanecer, no habrá nunca más un cielo de azul tan azul: azul de Louïe.
Y si vuelve a amanecer, no será en el mismo cielo de azul sobre azul: azul de Louïe.
Y por mucho amanecer, no veré ya el mismo cielo, azul contra azul: azul de Louïe.
Y vuelve a amanecer y me encuentro en otro cielo, no doy con su azul: azul de Louïe.
Y con cada amanecer me propongo un nuevo cielo, y pierdo el azul: azul de Louïe...
[Miguel Bosé: Azul de Louïe, del álbum Laberinto, 1995]
Y si vuelve a amanecer, no habrá nunca más un cielo de azul tan azul: azul de Louïe.
Y si vuelve a amanecer, no será en el mismo cielo de azul sobre azul: azul de Louïe.
Y por mucho amanecer, no veré ya el mismo cielo, azul contra azul: azul de Louïe.
Y con cada amanecer me propongo un nuevo cielo, y pierdo el azul: azul de Louïe...
[Miguel Bosé: Azul de Louïe, del álbum Laberinto, 1995]
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sábado, 5 de julio de 2014
La inexorable y escondida corriente de las cosas
"...Y llega lo irreparable,
la ruptura dulce, suave,
pero absoluta, definitiva.
Y se ha realizado todo
sin frases expresas,
sin palabras terminantes,
sin repeticiones enojosas...
en alusiones lejanas,
casi en presentimientos,
en ese diálogo instintivo y silencioso
de dos almas que se sienten
y que apenas necesitan incoar una palabra,
esbozar un gesto."
...
...
- See you?
- I don't think so...
- Well, at least I know it now...
- Take it easy, little girl! Another dream will be waiting for you. That's for sure.
...
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miércoles, 14 de mayo de 2014
A figure in a blue dress
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martes, 22 de abril de 2014
...a vueltas con el Azul
A. Machado (J. de Mairena: Sobre la objetividad)
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martes, 21 de enero de 2014
Azul último
Se dejaba llevar por ti Antonio Vega. (In memoriam).
Especial dedicación:
por la desnudez y la ternura de quien no se impone.
(El Arte es amor infinito).
* * *
viernes, 10 de enero de 2014
Azul místico IX
[…]
Así fue como Julián dio por sentado que, abriéndose camino entre la intrincada maraña de su imaginación, el cuadro de Puerto Metafísico había comenzado felizmente a existir. Pero cuando fue a mirar de nuevo la tela en blanco, se dio cuenta de inmediato de que continuaba sin saber por dónde empezar. ¿Por el azul intenso del cielo? ¿Por un barco que atracaba en un puerto que no acertaba a imaginarse? Sin puerto, ni el cielo ni el barco tenían demasiado sentido. Hizo un último esfuerzo por imaginar el puerto y lo único que logró fue evocar imágenes del pasado que se estrellaron en su cabeza como aviones llovidos de un cielo intensamente azul. Entonces, se consoló diciéndose que aquél sin duda no era su día pero que no pasaba nada grave, ya que después de todo nadie iba a enterarse.
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lunes, 25 de noviembre de 2013
Azul místico VIII
Ayuda a mantener limpia tu ciudad.
CENICERO DE USO PÚBLICO
GENTILEZA DE:
AZUL
El silencio que sucede
a la sorpresa
acompaña a nuestros soportes publicitarios
miércoles, 11 de septiembre de 2013
Azul místico VII
"Asomó con timidez hace dos veranos y ha dominado los armarios en los meses de calor, pero ahora irrumpe con fuerza para teñir la temporada otoño-invierno. El azul Klein y todas aquellas tonalidades que evocan mar y cielo han venido a quedarse.
El azul del agua, del cielo despejado, de una piedra preciosa… Este próximo otoño-invierno estará marcado por la fuerza, la elegancia y la personalidad del azul, un color luminoso y favorecedor…Mykonos, cobalto, esmeralda, turquesa, azul Klein… poseen la paz y la tranquilidad del color que tiñe mar y cielo, y consiguen looks singulares para cada tipo de mujer".
[Fragmento extraído de un artículo de una revista que casualmente cayó ayer en mis manos en una sala de espera verde].
*
miércoles, 5 de junio de 2013
Interludio VI
Se debaten entre una excitación mental desbocada y el aburrimiento que induce al sueño. Entre el nerviosismo crónico y la placidez de un día tranquilo… Dos realidades enfrentadas que luchan por ser un único espacio.
La esterilizante antinomia de los contrarios se refracta en ellos, pero no les concierne. Dos personalidades alejadas en tiempo y espacio que danzan en un inocente intercambio de anhelos e ilusiones. (Sus ideas son extemporáneas). Polos aparentemente opuestos que pertenecen a una única realidad, como el ave que vuela y el pez sumergido, (o el mar reflejando su cielo). Dos mundos que se desplazan en paralelo, sin rozarse, aun cuando se necesitan.
La esterilizante antinomia de los contrarios se refracta en ellos, pero no les concierne. Dos personalidades alejadas en tiempo y espacio que danzan en un inocente intercambio de anhelos e ilusiones. (Sus ideas son extemporáneas). Polos aparentemente opuestos que pertenecen a una única realidad, como el ave que vuela y el pez sumergido, (o el mar reflejando su cielo). Dos mundos que se desplazan en paralelo, sin rozarse, aun cuando se necesitan.
Y una nube.
* * *
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viernes, 1 de febrero de 2013
Azul místico VI
"…Me harían falta también los malvas y los ocres. Los ocres para cuando el día comienza a empalidecer… Y los malvas, los violetas y los morados para cuando el cielo lleva viento y hay nubes grana y nubes violeta rizadas y nubes cinta blanca. Estos colores son preludio del azul indefinido, y el azul indefinido del azul negro de la luna, porque todo va hacia el negro, desdibujándose los contornos, dejando de ser a la vez, para volver a nacer mañana poco a poco, primero las cabecitas y después los cuerpos, hartos de noche, de sueños, de rocío…"
jueves, 29 de noviembre de 2012
Azul místico V
"El azul no existe, bueno, el azul no existía. En muchos idiomas, "azul" no tiene entidad o es indistinto de otra gama. El "azul" para los bantúes, se parece al verde, igual que para el chino. El cielo es perfectamente verde, también, para los japoneses que confunden y varían los dos colores como nosotros decimos "pelota" o "balón". Para Homero, que no existió, lo único que se parece a ese "azul" es Atenea γλαυκὣπις ('ojos grises' o, incluso 'ojos de garza') y podemos ver que su mar es gris, pese a ser nuestro azul mediterráneo, probablemente con menos gasoil por disolver. Para Plinio el viejo, los grandes pintores sólo se valían de cuatro colores: rojo, blanco, negro y amarillo. No del azul, que tampoco está dentro de las tablas alquímicas, no pertenece a ninguna de las razas (no hay razas azules, pero somos blancos, amarillos, negros...), porque el azul no es un color natural.
Nosotros somos azules. Profundamente azules. El color del aire, para nosotros, niños, era azul, como para los pompeyanos de la Villa de los Misterios era rojo. Los pantalones son azules, la tinta de los bolígrafos, la bandera de la Unión Europea, los cascos azules, el cielo y el mar. Lo que no tiene forma, lo que se pierde, es azul, un color relativamente nuevo, un color sacado de la nada.
Sólo los bárbaros (los extranjeros) de Europacentral (esos pueblos que habitaban lo que hoy es Francia, Alemania, Polonia...) se pintaban el cuerpo entero de azul para entrar en combate o asaltar en la noche. Hasta el siglo XIV, el siglo de la flor de Lis que emerge de la guerra contra los albigenses del sur, el siglo de la consolidación de todas las vocaciones marianas europeas, el azul no es un color por sí mismo, sólo una casualidad, una extrañeza.
Después Goethe dirá que es el elemento de la oscuridad (la sombra natural no es negra, es azul) y Víctor Hugo, tras ver abiertas las grandes tumbas egipcias, se verá deslumbrado por ese Azur, que significará, más que la muerte, la libertad. Verlaine, Valéry, Darío... Azules en la poesía, azules en las comunidades de Cézanne y en la tristeza de Picasso.
El azul se nos ha impuesto en la industria desde que, sin querer, se descubrió el azul de Prusia, que invadió Europa y aún la sostiene. Se buscaba el rojo y se encontró la ilusión, la profundidad, el cielo y el mar, lo que no tiene forma y lo que, en realidad, dibuja la fantasía de las multitudes insolubles que somos."
Nosotros somos azules. Profundamente azules. El color del aire, para nosotros, niños, era azul, como para los pompeyanos de la Villa de los Misterios era rojo. Los pantalones son azules, la tinta de los bolígrafos, la bandera de la Unión Europea, los cascos azules, el cielo y el mar. Lo que no tiene forma, lo que se pierde, es azul, un color relativamente nuevo, un color sacado de la nada.
Sólo los bárbaros (los extranjeros) de Europacentral (esos pueblos que habitaban lo que hoy es Francia, Alemania, Polonia...) se pintaban el cuerpo entero de azul para entrar en combate o asaltar en la noche. Hasta el siglo XIV, el siglo de la flor de Lis que emerge de la guerra contra los albigenses del sur, el siglo de la consolidación de todas las vocaciones marianas europeas, el azul no es un color por sí mismo, sólo una casualidad, una extrañeza.
Después Goethe dirá que es el elemento de la oscuridad (la sombra natural no es negra, es azul) y Víctor Hugo, tras ver abiertas las grandes tumbas egipcias, se verá deslumbrado por ese Azur, que significará, más que la muerte, la libertad. Verlaine, Valéry, Darío... Azules en la poesía, azules en las comunidades de Cézanne y en la tristeza de Picasso.
El azul se nos ha impuesto en la industria desde que, sin querer, se descubrió el azul de Prusia, que invadió Europa y aún la sostiene. Se buscaba el rojo y se encontró la ilusión, la profundidad, el cielo y el mar, lo que no tiene forma y lo que, en realidad, dibuja la fantasía de las multitudes insolubles que somos."
Javier Pérez
lunes, 11 de junio de 2012
Azul místico IV
"(...) El pájaro azul era el pobre Garcín. ¿No sabéis por qué se llamaba así? Nosotros le bautizamos con ese nombre.
Ello no fue un simple capricho. Aquel excelente muchacho tenía el vino triste. Cuando le preguntábamos por qué, cuando todos reíamos como insensatos o como chicuelos, él arrugaba el ceño y miraba fijamente el cielo raso, y nos respondía sonriendo con cierta amargura:
Andaba por los bulevares; veía pasar indiferente los lujosos carruajes, los elegantes, las hermosas mujeres. Frente al escaparte de un joyero sonreía; pero cuando pasaba cerca de un almacén de libros, se llegaba a las vidrieras, husmeaba y, al ver las lujosas ediciones, se declaraba decididamente envidioso, arrugaba la frente; para desahogarse, volvía el rostro hacia el cielo y suspiraba. Corría al café en busca de nosotros, conmovido, exaltado, pedía su vaso de ajenjo, y nos decía:
Ello no fue un simple capricho. Aquel excelente muchacho tenía el vino triste. Cuando le preguntábamos por qué, cuando todos reíamos como insensatos o como chicuelos, él arrugaba el ceño y miraba fijamente el cielo raso, y nos respondía sonriendo con cierta amargura:
-Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro; por consiguiente...(...) A veces Garcín estaba más triste que de costumbre.
Andaba por los bulevares; veía pasar indiferente los lujosos carruajes, los elegantes, las hermosas mujeres. Frente al escaparte de un joyero sonreía; pero cuando pasaba cerca de un almacén de libros, se llegaba a las vidrieras, husmeaba y, al ver las lujosas ediciones, se declaraba decididamente envidioso, arrugaba la frente; para desahogarse, volvía el rostro hacia el cielo y suspiraba. Corría al café en busca de nosotros, conmovido, exaltado, pedía su vaso de ajenjo, y nos decía:
-Sí, dentro de la jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul que quiere su libertad..."Rubén Darío
sábado, 26 de mayo de 2012
Azul místico III
Estando en una joyería, un joyero me enseñó unos pendientes de oro azul que por su extremada belleza y singularidad eran prácticamente inasequibles. Al ver que apenas disponía de dinero para comprarlos (pese al gran interés que mostraba por ellos), el hombre dejó de enumerar las virtudes de aquellos pendientes y comenzó precipitadamente a hablar en un idioma extraño que yo lograba comprender a medias. Durante un buen rato estuvo halagándome con un sinfín de frases grandilocuentes y originales, hasta que, al fin, me convenció para que escribiese algo en su libro de visitas.
Yo escribí:
A través de estas joyas azules puedo ver una piscina redonda, como en los cantos de Ossián.
En ese momento del sueño, justo después de escribir “Ossián” con letra temblorosa, le dije a mi acompañante que me había equivocado de nombre.
martes, 22 de mayo de 2012
Azul místico II
El azul, cuando se apaga, se vuelve taciturno y nostálgico. Es un blues que suena en mitad de la noche. El azul melancólico podría ser el color de los románticos que se dejan arrastrar por un sentimiento trágico ante la visión de un amor inalcanzable, pero yo creo que la melancolía se acerca más al naranja, porque un paisaje sosegado de otoño refleja de un modo más sutil la tristeza resignada y atávica del hombre. Lars von Trier retrata su particular Melancholia en azul. Un azul luminoso que sigue siendo igual de bello, a la vez que inquietante y destructor... Sin embargo, el color púrpura es el melancólico por excelencia, quizá por ser el resultado de la combinación de matices rojos y azules, (eternos rivales en un sistema petrificado de alegorías).
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domingo, 29 de abril de 2012
Azul místico I

Frío, retroceso, pasividad, debilidad, pensamiento, verdad, cielo, mar, altura, profundidad, devoción, inocencia...
Cuando me preguntaban qué color era mi favorito, siempre contestaba que el azul, (hubo un tiempo en que estaba muy de moda entre las niñas el azul turquesa…). Con el paso de los años me decanté por el cyan porque era un término más rimbombante. Luego lo volví a llamar azul a secas. Ahora me detengo ante el azul cobalto y le guiño un ojo. Me sigue encantando el azul, pero cada día me aproximo más al naranja:
su complementario.
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