"…Me harían falta también los malvas y los ocres. Los ocres para cuando el día comienza a empalidecer… Y los malvas, los violetas y los morados para cuando el cielo lleva viento y hay nubes grana y nubes violeta rizadas y nubes cinta blanca. Estos colores son preludio del azul indefinido, y el azul indefinido del azul negro de la luna, porque todo va hacia el negro, desdibujándose los contornos, dejando de ser a la vez, para volver a nacer mañana poco a poco, primero las cabecitas y después los cuerpos, hartos de noche, de sueños, de rocío…"
"A finales de 1876, el profesor Franz Boll (1849-1879) descubrió que la capa externa de la retina posee un color púrpura. Halló que esta superficie se blanqueaba al ser expuesta a la luz, pero retomaba su color original en la oscuridad. Este color púrpura, que Boll llamó sehpurpur (púrpura del ojo), desaperece inmediatamente después de la muerte"
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viernes, 1 de febrero de 2013
viernes, 15 de junio de 2012
Ars longa
Caminando por los pasillos de un colegio me di de bruces con este cartel:
Hubo un tiempo en que los entendidos en Comportamiento Humano aconsejaban que tuviésemos siempre a mano una frase que nos animase a perseverar en momentos de zozobra… Decían que era muy positivo escribir para uno mismo, en una lámina de papel más o menos pequeña, una frase alentadora que nos motivase nada más fijar nuestra mirada en ella. Creyendo en el poder de sugestión de la palabra escrita, rellené cientos de folios durante mi adolescencia, pero al final sólo colgué un mensaje en la pared: Ars longa, vita brevis.
Al observar este cartel realizado por alumnos de un colegio de primaria, siento la necesidad de volver atrás en el tiempo y forrar con cartulinas las paredes de mi adolescencia. Pintar un corazón grande y rojo en el centro y rellenar las letras con rotulador azul. Porque, después de todo, sólo era cuestión de caminar.
viernes, 10 de junio de 2011
A vueltas con el violeta
Cuando era pequeña, me llamaba mucho la atención un anuncio que veía a menudo en las revistas que estaban por mi casa. Por aquel entonces, concretamente a finales de los 80, los niños no estábamos tan sometidos a los medios de comunicación como ahora, -principalmente porque internet aún no estaba al alcance de cualquiera-, y, quizá por eso, nuestra capacidad de imaginación estaba más a flor de piel, (digamos que éramos algo más inocentes o interpretábamos los acontecimientos que nos sobrevenían de un modo más ingenuo…) El caso es que, aquella imagen que me llamaba la atención consistía simplemente en una reproducción de un trozo de seda violeta rasgada en el centro, una abertura muy sutil que parecía evocarme la forma de un palillo, de hecho, cada vez que veía esa imagen creía que lo que se promocionaba era un palillo, o, en su defecto, algún tipo de producto de higiene personal. Tiempo después, descubrí que se trataba de una marca de tabaco.
Buceando en mi archivo personal de imágenes rescatadas del olvido, conseguí dar con ella. Ahora, al analizarla con algo más de perspectiva y objetividad, no dejo de acordarme del punto de vista infantil que malinterpretó el mensaje publicitario de esta marca comercial, y tampoco dejo de creer que la elección de este color violado para promocionar un tabaco es poco acertada. No obstante, resultó sin duda llamativa y original, pues a los niños no les llama la atención cualquier cosa.
Buceando en mi archivo personal de imágenes rescatadas del olvido, conseguí dar con ella. Ahora, al analizarla con algo más de perspectiva y objetividad, no dejo de acordarme del punto de vista infantil que malinterpretó el mensaje publicitario de esta marca comercial, y tampoco dejo de creer que la elección de este color violado para promocionar un tabaco es poco acertada. No obstante, resultó sin duda llamativa y original, pues a los niños no les llama la atención cualquier cosa.
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