"A finales de 1876, el profesor Franz Boll (1849-1879) descubrió que la capa externa de la retina posee un color púrpura. Halló que esta superficie se blanqueaba al ser expuesta a la luz, pero retomaba su color original en la oscuridad. Este color púrpura, que Boll llamó sehpurpur (púrpura del ojo), desaperece inmediatamente después de la muerte"
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martes, 17 de febrero de 2015

[o apago el reloj o no me relajo]

Rafael Lechowski: Artesano de arte insano----->[ESCUCHAR]

"En este país todo el mundo tiene obligación de ser algo. Es como si alguien hubiera escrito una regla que dijera que todos tienen que hacer algo, todos tienen que ser algo. Yo a veces me aburro de pensar en todas las cosas que no quiero hacer, las cosas que no quiero ser...
"This is a world where everybody's gotta do something. Y'know, somebody laid down this rule that everybody's gotta do something, they gotta be something. You know, a dentist, a glider pilot, a narc, a janitor, a preacher, all that... Sometimes I just get tired of thinking of all the things that I don't wanna do. All the things that I don't wanna be. Places I don't wanna go, like India, like getting my teeth cleaned. Save the whale, all that, I don't understand that." 
Henry Chinaski, (Barfly, 1987).

sábado, 13 de septiembre de 2014

100

Cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien cien [cien publicaciones].




(..pensé que no llegaría...)

lunes, 14 de julio de 2014

[La nana que yo canto]

   "El río, la rata, por mi madre que hoy me saco to' las garrapatas. 
   Respira profundo, que no te importe la cloaca. 
   Este mundo es perfecto... Da, da, dale... pataitas a la lata. 
   Si no lo haces tú, dime quién te ata. 
   Pa' fuera los colores, la corbata. 
   Quejarte y hozica' no te sirve de na'. 
   Como sucedáneos, en el ultramarino 
   a este mundo vinimos, si, pero ¿qué hicimos?
   Lo mediocre justifica a lo divino. 
   Y qué le digo yo a la abuela, ¿que cerraron ya las escuelas? 
   Monto un caballo sin espuelas: él me deja que
   lo monte (porque lo trato bien). 

Hace rato ya que desaparecieron los modales; los modelos a seguir son 4 subnormales. 
Y todavía somos hermanos. (...) No voy a llora', porque así no se consigue na'. Y yo soy caprichosa, quiero llegar a mi choza, y tener agua (agua). ¿Cual es tu guerra? Si te mueres, te entierran. La nana que yo canto me la inspira la niebla, sobre la tierra. ¡Que me corten la cabeza si no me funciona! ¿Cuántas te quedan? Di... ¿8 neuronas? Plasma, Benz, Hilfiger y otros antojos... Ya os veo, ya, convertidos en rastrojos. ¡Pingajos! con esos despojos sobre los hombros. Hombres y mujeres equivocados: comiendo la ración entera de un bocado. (...) Bajo el sol somos lo mismo... Y si no nos desnudamos, y si no bailamos, y si no comemos, y si no reímos, y si no follamos, y si no cagamos, ¿en qué nos diferenciamos? ¿En qué nos parecemos? ¿Por qué nos matamos? (...) ¿Por qué tienen sed? ¿Por qué? Si teniendo agua, no se la damos... son solo niños. El presidente cabrón esta ahí ¡porque lo votamos! (...) Abro la ventana, siento el aire moviendo mis ramas. Mundo mío estás tocándome la membrana... (Qué se vendió más barato, ¿el jako o la manzana?). Cualquiera puede amarme, cualquiera matarme, cualquiera sentenciarme, pero, ¿quién me libera? No existe enfermedad certera. 
Todo esto es puro cuento."

La Mala Rodríguez. 2013

viernes, 23 de mayo de 2014

Carrera de fondo



La vida es una carrera que nunca termina / La vida es una carrera que nunca termina // La vida es una carrera / La carrera no termina nunca // Una carrera sin meta / Un cansancio sin meta... // Correr cansa / La vida cansa / El cansancio es meta / La meta atenúa el cansancio / El cansancio pone fin a la carrera / La meta y el cansancio son dos formas de rendición // La vida es una carrera de fondo / Y en el fondo todo cansa (y termina): La vida es una carrera que acaba sin meta. [FIN]

miércoles, 7 de mayo de 2014

Enredados e infoxicados, pero no conectados

La apariencia polifacética de una vida puede traducirse en un sinfín de acciones mejor o peor rematadas. En los gustos dispares y dispersos de una persona también se refleja esta multiplicidad de puntos de vista, (tan pronto te puede apetecer bailar una samba como correr los cien metros lisos). La vida se enriquece de este modo hasta límites insospechados. (Tienes la información a un clic, tienes dinero, tienes algo de tiempo: ¡HAZLO!). Uno no se cierra a nada ni a nadie y tampoco sostiene ideas extremas, rígidas o inflexibles sobre corrientes estético-artísticas en boga o en decadencia; sobre estilos, filosofías de vida, preferencias gastronómicas… (quizá porque no sepa o no tenga motivos suficientes para querer saber), lo cual tampoco impide que se forme un criterio firme de las cosas que mentalmente frecuenta, (de lo conveniente e inconveniente, lo justo, lo injusto, lo bello, lo feo...). Pero al final siempre tiende a correr el riesgo de disiparse entre tanta neblina plurisociocultural y tanta multiociosidad fluorescente. Es así: Vivimos en una sociedad que fomenta la dispersión y la diversión mediante el enredo visual y virtual y la infoxicación a secas. Todos lo vemos, pero pocos se atreven a nadar contracorriente y elegir otras formas, otras vías, otros cauces. (...Lo llaman amor cuando quieren decir sexo). Sí, la consigna lanzada es siempre la misma: "no es la tecnología, es el uso que se le da". Cierto, y ante este razonamiento nada se puede objetar: es el uso, siempre el uso, (como todo). No es el libro lo que te otorga ciertos conocimientos, es su lectura; y no es la lectura sola, es una lectura pausada y atenta; y no es solo eso...  Pero lo cierto es lo que vemos (¿no?). Y vemos que ya no se habla de tú a tú, sino de mí a tu yo lejano que vive pendiente de una máquina... La empatía no surge por arte de birlibirloque: la empatía ha de trabajarse. Hasta cierto punto puede ser cuestión de sensibilidades, pero también de educación. Sin empatía nunca habrá una verdadera conexión interpersonal. Y la empatía se pierde cuando dejamos de mirar a los ojos de nuestro interlocutor para vernos reflejados en esa pantalla que nos facilita tanto la vida...

lunes, 6 de enero de 2014

Interludio XI

A veces lo piensa; coge un periódico mal doblado y se sienta encima. No sabe muy bien cómo reaccionar ante la gente que está a su lado comiendo de más y bebiendo vino. No sabe cómo comportarse estos días ni de qué hablar, y a veces piensa que no sabe comportarse a secas. Por eso solo mira atónito a la gente que viene y va por las calles encendidas. Sin preguntar. Coge un periódico mal doblado y se sienta en la barra de una cafetería. No entiende muy bien de qué va el asunto de la navidad ni del año nuevo ni de las compras compulsivas de última hora. Sólo le han encargado un regalo, pero no consigue recordar para quién era.
(...)

lunes, 18 de noviembre de 2013

Lucha de egos IV (o Negando la muerte)

Hace poco leí que la ficción de eternidad en la que vivimos termina por volvernos locos. Más de uno me dirá que esto es bastante obvio, pero apenas se habla de ello últimamente. Como dije en otra ocasión, parece que en estas sociedades ultramodernas en las que nos movemos poco importa la muerte o demás “excepciones” en que se han convertido acontecimientos terriblemente habituales como la enfermedad, el despropósito o cualquier tipo de catástrofe natural. Nos hemos habituado a considerar que la vida permanece en una especie de despreocupada juventud, por todo lo que nos lanzan los medios, por todo lo que nos han enseñado desde niños, de un modo muy sutil y creo que sin querer... Seguimos considerando la muerte como un accidente, como algo evitable. Sí, sí, ya sé que muchos dirán que eso no es así, que la gente es plenamente consciente de que tarde o temprano va a morir en mejores o peores circunstancias, pero si esto fuera cierto creo que ya se habría desmontado hace tiempo este modelo de sociedad en el que vivimos basado precisamente en esa idea de eterna permanencia...

Uno de los motores del consumismo exacerbado (que no el único) es la negación de la propia muerte. Si viviésemos para siempre o durante una buena y prolongada temporada, tendríamos que cuidar más de nuestras “cosas”, de todas las pertenencias que hemos acumulado con el paso del tiempo (vivienda, coche, electrodomésticos, dispositivos móviles inteligentes...). Nos volveríamos más codiciosos, más competitivos y estaríamos constantemente necesitando nuevos artilugios para entretenernos... Lucharíamos con ímpetu por mantener a flote nuestro modus vivendi, por defender a capa y espada nuestra imagen social, nuestro prestigio y valía, nuestros logros profesionales y sentimentales... Todas nuestras responsabilidades se harían gigantescas. Cada grano de arena se convertiría en un saco de cemento, y todo lo pequeño cobraría dimensiones monstruosas… 
¿Les suena este panorama? 
Algo me dice que así es como nos quieren hacer ver la vida quienes realmente sostienen, defienden y promueven esta desajustada percepción de la realidad. Es la nueva religión inoculada desde no se sabe muy bien dónde y por no se sabe muy bien quién y de la que, desgraciadamente –o no–, casi todos somos partícipes.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Contracorriente





De tanto remar contra corriente
se volvieron mis músculos de piedra
y ese exceso de peso
ha varado mi barca entre la arena.


[Josefina Verde: Con acento de lluvia, 1980]

jueves, 9 de mayo de 2013

Vive, luego olvida

Hace poco me tropecé con un eslogan publicitario de una marca de coche. En principio lo único que me llamó la atención fue eso, ni siquiera reparé en la apariencia del coche... Cuando lo visualicé por segunda vez comprendí que era un mensaje potente, más potente incluso que el coche en cuestión. El lema era el siguiente: CAPTURA LA VIDA. Un poco antes, una voz en off decía: …dvd’s, tarjetas de memoria, discos duros, la nube… Queremos guardar nuestra vida, pero antes de almacenar recuerdos, tienes que vivir…

Me llama la atención la proliferación de este tipo de anuncios. Lemas publicitarios que seducen a primera vista por la radicalidad de su contenido, cuando en realidad lo que presentan es un producto cotidiano como otro cualquiera. Se dan inferencias a menudo descabelladas: para disfrutar de la vida es imprescindible tener un coche con unas características determinadas que, paradójicamente, tienen bastante que ver con lo que los mismos publicistas consideran opuesto al hecho de vivir plenamente. Son contradicciones de esta vida ultramoderna, exigencias del guion... 


Antes de almacenar recuerdos tienes que vivir; 
tienes que hacerlo porque yo te lo ordeno, 
y para conseguirlo necesitas este coche con conexión a Internet, 
así no perderás detalle de lo que se cuece en la vida virtual, 
esa que te impide vivir plenamente, 
esa que te permite estar conectado aquí y ahora, sin límite… 

Vivo, ergo olvido. 


(Sin que me olviden)


jueves, 7 de marzo de 2013

Una señal segura

Unos cuantos niños durante el tercer o cuarto curso de Educación Primaria manejábamos una antología de textos repleta de espléndidas ilustraciones a todo color. Nos estábamos familiarizando con la palabra escrita y su lectura en voz alta, pero la comprensión de aquellos textos iba ineludiblemente ligada a la lectura de la imagen que figuraba al lado de cada párrafo… Lo primero que acaparaba mi atención era el dibujo. Podía permanecer la mañana entera escudriñando cada trazo y cada matiz, mientras que al intrincado juego de descifrar un texto poco apetecible apenas le dedicaba unos segundos, (los necesarios para leer cuatro o cinco líneas en voz alta…). Años más tarde recordaría a la perfección muchas de esas imágenes pero sería incapaz de relacionarlas con texto alguno. Precisamente, una de esas imágenes imborrables consistía en una ilustración minuciosa en blanco y negro que mostraba una gran mansión deshabitada y sus alrededores… Resultaba chocante dar con aquella página sin colores brillantes, sin animales sonrientes ni princesas ni castillos ni bosques encantados… Tan solo un dibujo en blanco y negro enmarcado con una gruesa línea negra, y todo un mundo por descubrir… A veces jugaba a encontrar aquella página del libro con los ojos cerrados y cada vez que la encontraba, después de veinte intentos, me sorprendía al verla como la primera vez. Y buscaba, aunque ya conocía la solución al enigma, detalle a detalle, algo nuevo e inesperado. El humo de la chimenea fue revelador, pero no me detuve ahí. Con el paso del tiempo, una cosa me llevó a la otra, como en una novela de detectives, y al fin conseguí dar de la manera más inesperada con las Aventuras de La mano Negra, el libro que aglutina casi un centenar de imágenes similares a la de aquella antología de lecturas infantiles… 


- ¿Alondra se escribe con h o sin h? –murmuró. 

- Eso depende de si es gris o verde –contestó Adela, y se echó a reír.

- Yo, naturalmente, pienso en un pájaro como el de arriba, en el… ¡Caramba! ¡No es posible! – Rollo limpió el cristal de la ventana.

- ¿Qué no es posible? –preguntó Félix. 

- Que ahí enfrente viva alguien –contestó Rollo-, ¡pero si la casa está vacía desde hace tres años!

- Pero si todo el mundo sabe que en el chalé de enfrente sólo viven unas cuantas ratas -exclamó Kiki c. a.-. Mirad, las ventanas y las puertas están atrancadas.

-Déjame ver -Adela apretó la nariz contra los cristales de la ventana. Después de un rato dijo-: Yo creo que Rollo tiene razón, realmente en esa casa vive alguien.


lunes, 17 de diciembre de 2012

Los riesgos de la infoxicación (Segunda parte)

Imagen tomada de cinismoilustrado
Casi todos los médicos coinciden en una cosa cuando se les habla de la información que circula en internet sobre diversas enfermedades: si no eres experto en medicina, lo mejor es no mirar o no fiarse del todo de lo que se lee. Y si no te quedas conforme con la recomendación que muy amablemente te brinda el especialista, mejor pedirle que te facilite la dirección de alguna página seria que trate de un modo comprensible el asunto que deseas consultar. 
Muchos de nosotros hemos caído en la tentación de buscar información en internet sobre algún problema de salud. Es inevitable: cuando nos preocupa algo deseamos saber a qué atenernos, aunque intuyamos que lo que probablemente encontremos sea bastante desalentador. (La curiosidad mató al gato y por la boca muere el pez). Creo que todos hemos podido comprobar alguna vez que no es del todo útil disponer de tanta información sin poseer un conocimiento claro de la materia a consultar. Pero, intentando no caer en el error de culpabilizar exclusivamente a aquellos que vuelcan información xica en la Red sobre diversas cuestiones (muchas de ellas delicadas cuestiones de salud) pienso que deberíamos preguntarnos por qué algunas personas creen a pies juntillas todo lo que leen en sus pantallas sobre asuntos lo suficientemente complejos como para poder desentrañarlos con un simple vistazo general. El desconocimiento genera insatisfacción (a veces), sin embargo, también nos protege (a veces) de la crueldad de algunas realidades complejas que sin la ayuda de un entendido en la materia no podríamos asimilar. Pero, es cierto: parece que estar siempre a un clic de casi todo lo imaginable hace que resulte absurdo no "buscar"; la cuestión es saber decidir cuándo ese cúmulo de información comienza a hacernos daño o a ser sencillamente un lastre… Se olvida con frecuencia que no saber seleccionar la información de acuerdo a unos criterios de validez pertinentes es casi peor que estar desinformado. Y a menudo nos vemos obligados a no poder seleccionar nada porque ignoramos la veracidad de los datos que consumimos. ¿Sería posible enseñar a seleccionar correctamente? ¿Bastaría con recomendar una lista de direcciones fiables

Supongo que ya a pocos les vale aquello que se nos decía: ojos que no ven, corazón que no siente (O quizá de tanto ver ya se esté dejando de sentir... Cuestión delicada). Pero, sí, de vez en cuando, (solo de vez en cuando), sí conviene no mirar.

sábado, 12 de mayo de 2012

Ya no ganan los más fuertes, sino los más rápidos

Pero, ¿qué se gana siendo más rápido?
Supongo que los lentos o menos rápidos estamos especializados en restar. Sabemos que para llegar a conocer algo necesitamos tiempo y una dosis más o menos elevada de concentración, que sería imposible alcanzar mediante la multitarea o exceso de ruido informativo. También somos conscientes de que menos es más: sabemos que nuestro tiempo es limitado y, por tanto, experimentamos a diario los beneficios de la renuncia. Intuimos que nuestra atención es un recurso escaso, y precisamente por eso, huimos de la sobrecarga informativa.
Hay gente que puede vivir creyendo que la suma, además de acumulativa, es ilimitada. Los que no hacen más que correr, los que ganan en esta sociedad gobernada por la prisa y la acumulación de objetos y datos, son sin duda los más fuertes pero también los menos libres.