"A finales de 1876, el profesor Franz Boll (1849-1879) descubrió que la capa externa de la retina posee un color púrpura. Halló que esta superficie se blanqueaba al ser expuesta a la luz, pero retomaba su color original en la oscuridad. Este color púrpura, que Boll llamó sehpurpur (púrpura del ojo), desaperece inmediatamente después de la muerte"

martes, 4 de febrero de 2014

"Cuando aún creían que era medianoche, comenzaron a correr nubes plomizas por el cielo. Se destacaron sobre el horizonte las cimas de algunas montañas; las nubes oscuras se aclararon; más lejos fueron apareciendo otras nubes estratificadas, azules, como largos peces; se dibujaron de repente las siluetas de los riscos cercanos.
A lo lejos el paisaje parecía llano, y que terminaba en una sucesión de colinas.
El humo espeso y negro de la hoguera iba rasando la tierra y subía después en el aire, por la pared pedregosa del monte.
De pronto apareció sobre las largas nubes azules una estría roja, el horizonte se iluminó con resplandores de fuego, y por encima de las lejanas montañas el disco del sol miró a la tierra y la cubrió con la gloria y la magnificencia de los rayos de su inyectiva pupila. Los montes tomaron colores; el sol brilló en la superficie tersa y sin ondas de la laguna."

jueves, 30 de enero de 2014

Puerto Metafísico 2 y 3

Una determinación relativa, –piensa. Con cuatro basta, si rebaso el límite volveré al inicio y seguiré dando vueltas sobre el mismo eje sin solución de continuidad... 
Cuatro es el número que cuelga en su pared: un cuatro de trazos gruesos y rojos, como alertando o incitando a la acción. 
Ya lo pensaron los sabios… y ahora lo constatan experimentos almacenados en imágenes computarizadas… (más de cuatro es multitud). Hay un punto en la vida en que es preciso sentir y amar el límite, amar cada una de las posibilidades limitadas en número y forma que nos brinda esta especie de destino semideterminado. Para llegar a puerto y rebasar la curva del número dos solo tengo que fijar mi vista en el horizonte y emprender la marcha. (Hasta que no perciba el cansancio, –piensa–, no determinaré si he avanzado). 

(…)

Han pasado más de diez días y aún sigue en movimiento. La determinación dio paso al cansancio y con el cansancio pudo determinar que estaba avanzando. A cada paso que daba comprendía con mayor exactitud en qué consistía su vida. Al principio sintió el vértigo; luego asumió el error de cálculo y, finalmente, se creyó un proyecto inacabable. Supo entonces que las ganas de ver nuevos horizontes le llevarían a puerto y que, inacabable, inabarcable, inefablemente, su vida habría tenido sentido. 

martes, 28 de enero de 2014

DOS rectas nuestras vidas
matemáticamente.
Tú y yo en el zenit
de lo bello y lo justo,
con blancura de nieve,
azul puro de aire.

Dos rectas nuestras vidas:
azul puro de aire,
blanco puro de nieve
matemáticamente.

Y el amor ¿en la nieve?
Y el amor ¿en el aire?
Curva tu recta exacta
y hacia el amor decae
¡Amor! ¡Curva parábola!
en la nieve y en el aire.

(Fernando Villalón)

martes, 21 de enero de 2014

Azul último

...y fundido con el sol reina un sueño de sonido a mar...



Se dejaba llevar por ti Antonio Vega. (In memoriam).

Especial dedicación:

por la desnudez y la ternura de quien no se impone.
(El Arte es amor infinito).

* * *

sábado, 18 de enero de 2014

Puerto Metafísico I

Aun visualizándolo, cree que nunca podrá llegar a puerto. Puerto Metafísico, se dice. En mi mente, casi todo es irrealizable, como una densa niebla que destiñe colores y hace inverosímil la forma de cualquier objeto cercano... 
Interpone una barrera translúcida entre los propósitos postergados y su capacidad de acción. Se confecciona laboriosamente todo un repertorio de angustias y excusas, a modo de muro de contención, para no darse de bruces con las promesas delirantes que un día se lanzó a la cabeza. Ya no me creo, repite desganado. Nada. Pero al mismo tiempo, vuelve a pegar con cinta adhesiva esas ocurrencias sobre el entramado de su muro de contención. Cada día se asemeja más este muro de papel a una pared. Ahora solo queda pintar una puerta.


miércoles, 15 de enero de 2014

Interludio XII

"Hay hombres para quienes la vida es de una facilidad extraordinaria. Son algo así como una esfera que rueda por un plano inclinado, sin tropiezo, sin dificultad alguna.
¿Es talento, es instinto o es suerte? Los propios interesados aseguran ser instinto o talento; sus enemigos dicen casualidad, suerte, y esto es más probable que lo otro, porque hay hombres excelentemente dispuestos para la vida, inteligentes, enérgicos, fuertes y que, sin embargo, no hacen más que detenerse y tropezar en todo.
Un proverbio vasco dice: El buen valor asusta a la mala suerte. Y esto es verdad a veces..., cuando se tiene buena suerte."

[Zalacaín el aventurero. Fragmento]

viernes, 10 de enero de 2014

Azul místico IX

Se alejó de la tela en blanco y fue a fumarse un cigarrillo al otro extremo del taller, se asomó a la ventana que daba a un patio interior por el que podía oírse en la radio de un vecino una canción de amor que hablaba insistentemente del azul del cielo. Decidió que el azar acababa de prestarle una ayuda y que sería el color azul el que predominaría en Puerto Metafísico. Pero le faltaba resolver todo lo demás, el resto del cuadro.
[…] 
Así fue como Julián dio por sentado que, abriéndose camino entre la intrincada maraña de su imaginación, el cuadro de Puerto Metafísico había comenzado felizmente a existir. Pero cuando fue a mirar de nuevo la tela en blanco, se dio cuenta de inmediato de que continuaba sin saber por dónde empezar. ¿Por el azul intenso del cielo? ¿Por un barco que atracaba en un puerto que no acertaba a imaginarse? Sin puerto, ni el cielo ni el barco tenían demasiado sentido. Hizo un último esfuerzo por imaginar el puerto y lo único que logró fue evocar imágenes del pasado que se estrellaron en su cabeza como aviones llovidos de un cielo intensamente azul. Entonces, se consoló diciéndose que aquél sin duda no era su día pero que no pasaba nada grave, ya que después de todo nadie iba a enterarse.

[E. Vila-Matas: El viaje vertical. Fragmento]

lunes, 6 de enero de 2014

Interludio XI

A veces lo piensa; coge un periódico mal doblado y se sienta encima. No sabe muy bien cómo reaccionar ante la gente que está a su lado comiendo de más y bebiendo vino. No sabe cómo comportarse estos días ni de qué hablar, y a veces piensa que no sabe comportarse a secas. Por eso solo mira atónito a la gente que viene y va por las calles encendidas. Sin preguntar. Coge un periódico mal doblado y se sienta en la barra de una cafetería. No entiende muy bien de qué va el asunto de la navidad ni del año nuevo ni de las compras compulsivas de última hora. Sólo le han encargado un regalo, pero no consigue recordar para quién era.
(...)

lunes, 23 de diciembre de 2013

Lucha de egos V

Nunca vas a poder bailar al son que quieran los demás: siempre habrá gente que prefiera unos pasos en vez de otros; también estarán quienes pretendan que te quedes parado sin rechistar o quienes te obliguen a dar saltos como un tonto para llamar la atención. Habrá gente que prefiera un vals, otros optarán por unos pasos de salsa y otros querrán que les bailes un tango en condiciones… Mientras tanto, aturdido, terminarás por salir de la pista de baile pensando en todos los bailes que sabes bailar y en ese que te gusta tanto… Cogerás un espejo que refleje toda tu figura y, situándote delante, a pocos metros de distancia, comenzarás tu gran actuación. Ya sin público que aplauda cada uno de tus movimientos, contarás números despreocupado con los pies... Todo te resultará extrañamente fácil: un dejarse fluir en el tiempo estancado de la experiencia estética sin poses ni adornos. Ese tiempo detenido dará sentido a tanta lucha de egos cotidiana. Será como tu pequeño sitio de recreo, nieve y abismos incluidos. Y cuando de nuevo surja el conflicto y no sepas qué o con quién bailar, serás plenamente consciente de que podrás equivocarte con gusto y sin remordimientos.

* * *

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Mezcla de colores

Mezcla de colores. Perfiles. Ruidos... Pasar de sólido a nube, de nube a gota. Todo en uno. Ligero y cálido, como en una pluma. Flashbulb Eyes de fondo, y una certeza en la mano. Maraqopa de principio a fin, haciendo escala en la nueve. Las pistas de una vida que habla en otra dirección, sumergida y breve. Confundiendo afectos, heredando musas. Desprevenido. Lento. A la deriva emocional.
Mezcla de colores. Aromas. Telas... Pasar de nube a gota, de gota a cielo. Todo en uno. Sencillo y cálido, como de costumbre. Flashbulb Eyes de fondo, y una sombra en la mano. Maraqopa de principio a fin, haciendo escala en la siete. Las pistas de una vida que habla en otra dirección, detenida y leve. Confundiendo gestos, heredando musas. Desprevenida. Lenta. A la deriva emocional.
Mezcla de colores. Sonidos. Huellas... Pasar de sólido a nube, de gota a nube. Todo en uno. Distante y cálido, como en equilibrio. Flashbulb Eyes de fondo, y una sonrisa en la mano. Maraqopa de principio a fin, haciendo escala en la tres. Las pistas de una vida que habla en otra dirección, delicada y breve. Confundiendo notas, tecleando sueños. Desprevenida y lenta. A la deriva.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Los riesgos de la infoxicación (Tercera parte)

Se veía venir. 
No hace falta saber demasiado: sólo con ser un poquito observador uno detecta el problema de lejos… 
Ahora lo llaman nomofobia, neologismo formado por la expresión no mobile phone phobia… En fin, hasta el nombre suena mal. Tener miedo a salir de casa sin el móvil, o a que se le agote la batería en el momento menos indicado, o a perderlo con todo su universo virtual dentro. Depender patológicamente de un aparatito que hasta hace bien poco sólo servía para llamar y mandar mensajes breves... Son los vicios del siglo XXI, las nuevas adicciones que se ceban en adolescentes inseguros y niños malcriados… Los nuevos yonquis de la realidad online. ¿Quién no se ha fijado en esos grupos de tres o cuatro chavalitos aparentemente majos que permanecen sentados en la mesa de un bar sin dirigirse la palabra? ...esos que únicamente miran a sus teléfonos móviles y toquetean compulsivamente la pantallita, entretenidos, -muy entretenidos-, en sus cosas virtuales. Me llama la atención el asunto. ¡Realmente es fascinante! Puedo imaginarme el futuro… (aunque no me interese). 
Esta nueva adicción, esta estúpida dependencia a un aparato portátil, ligero, que te informa y evade de todo, que consume energía, tiempo y dinero, está y seguirá estando socialmente aceptada porque es la inmensa mayoría (o esa minoría ruidosa) la que la padece. Así de simple. Todavía quedan algunos, bastantes, –me consta–, que conservan esos móviles con los que únicamente puedes llamar y enviar sms’; son los que se resisten a ser imbuidos por la manía de tener que estar permanentemente "disponibles" con la bombillita en verde… (¡eh!, sí, estoy aquí, ¡hazme caso que me aburro!). También los hay que, aun teniendo ese magnífico teléfono inteligente, son capaces de prescindir de él en determinadas ocasiones o, sencillamente, silenciarlo para ignorar por un tiempo que están permanentemente localizados y disponibles para entablar cualquier tipo de conversación con cualquier tipo de persona… (Brindo por ellos).

Se suele decir que el aparato en sí no es el culpable, sino el mal uso que se hace del mismo. Y es cierto, como todo, (o casi todo). Quizá el quid de la cuestión sea entender cuándo una persona es lo suficientemente madura emocional e intelectualmente para saberle dar un buen uso a algo potencialmente adictivo.
Probemos a enseñarle a fumar a un niño de nueve años y preguntémosle después de un tiempo si ha sabido darle buen uso a las cajetillas de tabaco que le hemos suministrado mensualmente… ¡Ah!, pero, no, claro: el tabaco en sí es malo, luego, no sirve como analogía. Probemos con otro objeto potencialmente adictivo... (Se admiten sugerencias).

* * *

lunes, 25 de noviembre de 2013

Azul místico VIII

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